XII Bienal de La Habana: Ritual del Pan y las cenizas. In memoriam Víctor Grippo

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Ritual del Pan y las cenizas. In memoriam Victor Grippo. Alicia Chillida

Cuando el hombre creó su primera herramienta, creó simultáneamente el primer objeto útil y la primera obra de arte. […] Modificación de la materia y modificación del espíritu, en una interacción entre el pensamiento y la mano prolongada. Hay momentos perfectos en el trabajo del hombre donde es imposible definir si es él quien guía la herramienta o ésta la que mueve su mano (Víctor Grippo).

El Ritual del Pan y las Cenizas es el el diario filmado de una comisaria que considera el arte en términos de realidad cotidiana para interpretar la obra de uno de los padres del conceptual latinoamericano. El proyecto relata objetos, palabras, diálogos y formas de pensar. Gestos alquímicos sobre gestos primarios desvelan el valor de lo cotidiano, convertidos en herramientas de acción social.

La primera acción consiste en construir – según unos planos precisos de su autor, facilitados por su mujer, Nidia Olmos – un horno en el humilde barrio de Romerillo, en la ciudad de la Habana, dentro del contexto de la XII Bienal, 2015. Con este acto se rememora la obra Construcción de un horno popular para hacer pan, que el artista argentino Víctor Grippo, en colaboración con Gamarra y Rossi, llevó a cabo en 1972. La obra fue censurada y destruida al día siguiente, en una céntrica plaza de Buenos Aires.

Andrea Giunta afirma que Grippo sostiene una resistencia fundada en la más radical oposición. Si la lógica del mercado requiere objetos serializados, rápidamente sustituibles, el propone materiales pobres, efímeros. Si el neoliberalismo destruye la dignidad y la ética del trabajo, sus herramientas, marcadas por un destino específico, se vuelven un signo de resistencia.

La reflexión sobre unas imágenes panorámicas, con las que el autor documentó la acción, están en la mirada que da origen a este film. En paralelo a la construcción del horno, se procede a una segunda acción que consiste en situar una placa en el panteón donde descansan los restos del artista, en el cementerio Colón, en la Habana. 

Nuestra obra será más completa si aceptamos que “algo” coexiste con la razón, que el símbolo o la imagen encierran más de lo que podemos verificar. […] Mi propuesta intenta acortar la contradicción entre arte y ciencia a través de una estética surgida de una relación química completa entre lo lógico objetivo y lo subjetivo-analógico, entre lo analítico y lo sintético, valorando la imaginación como instrumento de conocimiento creador no menos riguroso que el provisto por la ciencia (Víctor Grippo).

Tal como argumenta María Iovino: «En el caso de Grippo la reflexión acerca de la estructura se canalizó a través de la química de los elementos con los que construyó la metáfora de la transmutación, como también lo hizo con la simbología a la que recurrió. El uso frecuente de la plomada y de las herramientas de albañilería en sus obras se relaciona con la historia y los procedimientos de los alquimistas. La plomada es el instrumento básico con el que se miden el equilibrio y la corrección geométrica en construcción y, como tal, fue empleada por los caballeros templarios en la edificación de iglesias, en las que dejaron inscrito en el mundo físico el conocimiento geométrico de los alquimistas. Por la vía de las organizaciones secretas el saber de los alquimistas se protegió y preservó por centurias, lo que permitió que, a partir del siglo XVI, pasara a formar parte de la lengua de las organizaciones masónicas, a cuyo saber también aludió Grippo».

En el momento actual, el artista puede jugar un rol más importante que su propia obra, al situarse entre la fuerza social que lo nutre y la fuerza social que de la imaginación creadora puede derivarse. Tomará como punto de partida una intención ética y de progreso verdaderos, transformándose en integrador de múltiples experiencias […] para contribuir a la concepción de un hombre más completo (Víctor Grippo).

Un paisaje humano de comunidades transitorias, reunidas en virtud al pan y a las cenizas, atraviesa los significados políticos de la sociedad en la que acontece. Gestos alquímicos sobre objetos primarios que desvelan el valor de lo cotidiano, convertidos en herramientas de acción social.