Free-lance curator/director based in Madrid, Spain, working either in public and private spaces since 1987
Laura Torrado
OUROBOROS
- Comisaria Museo: Alicia Chillida
- Lugar: Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, Segovia. 15.01 - 17.05.2026; Real Fábrica de Tapices, Madrid. 22.01 - 08.03.2026; Real Fábrica de Cristales, La Granja. 12.02 – 08.03.2026; Catedral de Segovia 08.01 – 17.05.2026.
- Comisaria Sedes: Ana Doldán, directora conservadora MEV.
Laura Torrado (Madrid, 1967) traza un deambular espacial vertical y ascendente, como en un gran retablo barroco, las escenas aparecen concatenadas entre sí en distintos registros a partir de un cuerpo de obra en el que se entrecruzan pasado y presente, con llamadas puntuales a trabajos previos, que no hacen sino afirmar la coherencia de un relato continuo y circular. De ahí, el título de la muestra: Ouroboros, del vocablo griego οὐροβόρος (que se muerde la cola), es la serpiente, símbolo de la regeneración constante que apunta a la naturaleza cíclica de la vida, a la eternidad.
La artista crea una dramaturgia minuciosamente articulada en la que los diferentes medios hablan y dialogan más allá del Museo. La exhibición se proyecta en el espacio, desbordando sus límites geográficos: en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, la Real Fábrica de Vidrio de la Granja y la Catedral de Segovia. Un gran hilo conceptual y narrativo mantiene la trama en tensión y da coherencia al relato, uniendo los diferentes enclaves y generando un magnetismo entre ellos.
El relato expositivo se inicia con el rojo, la tierra, en un intento de alumbrar la primera materia del tiempo: el rojo de la sangre, el hilo de la vida. El carácter matrilineal impregna la búsqueda actual de LT en relación a la antropóloga y arqueóloga lituana Marija Gimbutas (1921-1994), en su investigación sobre la experiencia religiosa en la Europa post-paleolítica, entre 7000-3500 A.C., donde se impone una sociedad en convivencia pacífica, presidida por una gran deidad materna. La artista propone una revisión de mitos antiguos “como un modo de salir de la estasis política e intelectual de estos tiempos postmodernos” (Braidoti).
LT revisita la historia de la pintura barroca en la composición de escenas, con una fuerte carga pictórica y teatral mediante personajes en poses estáticas que ella misma crea y fotografía. Si hay un artista que defina por excelencia el espacio interior barroco ese es Diego de Velázquez y Silva, quien antes de su segundo viaje a Italia, en 1658, ha pintado Las Meninas y Las Hilanderas o la fábula de Aracne, los cuadros más complejos de toda su producción. A partir de ellos, con recursos del teatro: actrices, luces y vestuario interpretados como tableaux-vivants, “pinturas vivientes”, un género popular en el siglo XVIII europeo, LT escenifica cuadros históricos que adquieren otro significado al ser interpretados con la fotografía o el vídeo. Mujer bañándose en un río, 1654, de Rembrandt inspira la videoinstalación Jaque a la reina, 2020, un retrato de seducción y deseo que indaga sobre el erotismo y su construcción patriarcal. Y todo ello en relación con los espacios que envuelven al observador: dibujos en tinta sobre papel japonés, esculturas en vidrio y cerámica, documentos o tejidos e impresiones textiles, desde donde surgen llamadas cruzadas desde lugares, tiempos y técnicas diversas, como fragmentos que se potencian entre sí y suman su significado. Las obras se confrontan y completan, salvando las fronteras temporales en una relación dinámica, en un juego de espejos.
En cada una de las series temáticas que configuran esta exposición, su autora desplaza el estatuto de verdad en la historia a través de la ficción, del ilusionismo del acto escénico, introduciendo nuevos personajes y narrativas que nacen a la vida desde el arte, en la confianza de la potencia intrínseca de la imagen: “predicar a los ojos”. La dinámica del retablo como forma arborescente guía al espectador de la exposición, lo incluye y lo cuestiona en el discurso artístico del espacio por el que transita, en “un silencio repleto de silencios”. El arte es señalado como lugar propicio para encontrar las potencialidades de renovación psíquica e intelectual. Desgarro ante un mundo en enfrentamiento permanente. Presencias y ausencias reiteradas de figuras generadoras de energía, siluetas negras que nos abandonan y que, con su devenir, iluminan el espacio.